Estamos de acuerdo en que la Literatura nunca fue la misma después de Cervantes, ni la pintura después de Picasso. Genios como Ferrán Adriá o María Moliner revolucionaron y engrandecieron la Gastronomía y la Lexicografía respectivamente. Otras disciplinas, más o menos artísticas, más o menos técnicas, subieron varios escalones con la aportación de otras grandes figuras.

El Diseño gráfico es una de ellas, más humilde y desconocida, sin duda, pero en ésta también se cumple la máxima de que “caminamos a hombros de gigantes”. En este sentido, Daniel Gil Pila es, sin duda, uno de estos gigantes, creador de un nuevo lenguaje, heredado en muchos casos de las vanguardias artísticas y del Psicoanálisis, y que aplicó, como nadie antes había hecho, trasladándolo a las necesidades comunicativas concretas del diseño. Esta revolución impregnó todo su trabajo, desde las carátulas para los discos de Hispabox a imágenes corporativas como la Fundación Thyssen-Bornemisza, carteles de grandes películas, principalmente de Mario Camus, y, en especial, al que supuso el grueso de su trabajo, las numerosas e impresionantes portadas para Alianza Editorial.

La clave: libertad creativa

En 1965 Alianza sacaba al mercado su Edición de Bolsillo, la más asequible, con la que pretendía llegar a un basto público ávido de lectura. Un año después, en una sabia decisión, José Ortega Spottorno confió el diseño de sus portadas a un joven Daniel Gil que, a cambio, exigió trabajar con una completa libertad creativa, libertad que el diseñador aprovechó para romper definitivamente con cubiertas meramente descriptivas o simplemente decorativas u ornamentales; a cambio, Gil diseñó otras en las que ofrecía su visión particular del autor o del contenido del texto, en todo o en parte. Se trataba de una interpretación simbólica, rozando en ocasiones lo incómodo, incluso lo siniestro, pero siempre gratificando al lector en ese preciso momento en que era capaz de descifrar el mensaje.

Convirtió la edición más barata en la más valiosa

El trabajo de Gil convirtió esta colección, la más barata, en la más valiosa, gracias a portadas que merecen, cada una de ellas, un estudio detenido y meditado del que todo diseñador que se precie es capaz de extraer una gran lección. Siguieron otras, como Alianza Universidad, Alianza Forma, Alianza Tres, etc. En total más de 4000 cubiertas que constituyen parte del gran legado de Daniel Gil al Diseño Gráfico.

Por todo ello, hoy más que nunca, es necesario que echemos la vista atrás para aplaudir la obra del diseñador, pero sobre todo para subirnos a sus hombros, aprendiendo de cada uno de sus avances, y para dignificar además una actividad profesional, la del Diseño, denostada en los últimos tiempos debido a incontables motivos, como una crisis que no acaba de alejarse o el advenimiento de herramientas de autoedición que democratizaron el acceso a esta disciplina, reduciendo al mínimo una formación teórica básica sin la que es imposible crecer.

“Portadistas, las portadas de Daniel Gil en la calle”

Estos son algunos de los objetivos por los que desde Creando Estudio Gráfico insistimos nuevamente en rememorar la obra de Daniel Gil, en esta ocasión a partir de una exposición pública programada para los meses de mayor afluencia turística en nuestra ciudad, julio y agosto, que cambiará de escenario, pasando por la Plaza del Ayuntamiento, el paseo marítimo de la Segunda Playa de El Sardinero, la Plaza del Mercado de Méjico y la Plaza de Los Castaños, en La Albericia. Acompañado a la exposición, guías especializados trasladarán a la población los aspectos más significativos de la obra del diseñador santanderino, información en la que podrá profundizarse a través de una Web abierta que recopila y estudia muchas de las portadas del autor, apuntando además interesantes datos sobre su biografía, así como una Unidad Didáctica destinada a centros educativos.

El Proyecto, denominado “Portadista, las portadas de Daniel Gil en la calle”, financiado por Santander Creativa, se completa con un concurso, “Daniel, yo soy tu competencia”, que se realizará de manera previa a la exposición y al que están invitados los alumnos de Arte y Diseño de la región.


Una deuda pendiente

Deseamos con este proyecto saldar la deuda pendiente de nuestra ciudad con el que fuera Medalla de Oro de las Bellas Artes, propuesto a Premio Nacional de Diseño (premio que acabó rechazando) y, sin embargo, un gran desconocido entre la ciudadanía. 

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